
InfiniX, la conferencia: lo que realmente se dijo el 18 de julio
El sábado 18 de julio de 2026, en Faraday Labs (La Ferrière, Francia), Christophe Tétard hizo lo que había prometido: mostró, en directo y en persona, ante los socios de ATLAS reunidos en el lugar, un motor que no frena como los demás. Esto es lo que realmente se dijo — para que se forme su propia opinión.
Lo que mostró, en una frase
Todos los motores eléctricos se frenan a sí mismos al girar: es la fuerza contraelectromotriz (back-EMF), una regla de casi dos siglos de antigüedad. Christophe Tétard afirma haber diseñado una arquitectura, bautizada InfiniX, que se libera de ella — no reduciéndola, sino cambiando por completo la forma en que el motor produce su fuerza. El nombre no es casual: lo eligió en referencia al símbolo del infinito, y porque acababa de salir — literalmente — de un coma de varios meses. «Como un fénix, renazco de mis cenizas».
La conferencia completa, filmada en el lugar. (25 min)
El freno que arrastra todo motor eléctrico desde 1831
Un motor eléctrico clásico es simple: una corriente crea un campo magnético, ese campo empuja o atrae imanes fijados en la parte que gira (el rotor), y eso produce movimiento. Pero en cuanto el rotor se mueve, aparece automáticamente un fenómeno inverso — el motor se convierte, sin quererlo, en una pequeña dinamo que genera una corriente opuesta a la que se le envía. Cuanto más rápido gira, más fuerte es esa contracorriente, y más energía hace falta solo para mantener la velocidad.
Este fenómeno, descrito por Michael Faraday en 1831, no es un defecto de diseño: es una consecuencia directa de la conservación de la energía. Todo el consenso científico está de acuerdo en esto. Es este freno invisible, presente en todos los motores eléctricos actuales — coches, aerogeneradores, bombas, centros de datos — el que disipa una parte significativa de la energía que reciben.
El truco de manos de InfiniX
Lo que Christophe Tétard demostró se reduce a dos pasos, explicados y mostrados con un motor abierto sobre la mesa:
- Hacer un imán invisible, sin romperlo. Al enrollar una bobina alrededor de un imán de neodimio y hacer circular por ella la corriente adecuada, el campo creado por la bobina se anula exactamente con el del imán. Desde fuera, ya no se detecta ningún campo magnético en ese punto — el imán, por su parte, no pierde ninguna de sus propiedades: es reversible e instantáneo, en cuanto se corta la corriente.
- Abrir el circuito en el momento justo. Anular el campo por sí solo no basta: mientras el circuito permanezca cerrado, un imán que se mueve cerca sigue induciendo una tensión en la bobina. El verdadero truco es romper literalmente el circuito — no solo cortar la corriente. Una vez el circuito realmente abierto, el campo natural del imán reaparece instantáneamente, y como un segundo imán (en la parte fija) le hace frente en configuración de repulsión, los dos imanes se repelen. Ya no es la corriente la que empuja el rotor — son dos imanes que bailan entre sí.
Consecuencia directa: dado que ya no es el bobinado el que genera el movimiento, sino la interacción entre dos imanes permanentes, ya no hay fuerza contraelectromotriz en ese nivel. Sobre la mesa, Christophe Tétard hizo girar primero un motor clásico — parada casi instantánea en cuanto se cortocircuita el bobinado — y luego un motor InfiniX, sin ese efecto de frenado.
Un descubrimiento, no un milagro
Christophe Tétard insistió en este punto varias veces: InfiniX no pretende producir energía de la nada, y no viola ninguna ley de conservación. Lo que se afirma, precisamente, es la ausencia del freno interno clásico — no la creación de energía. Sí se observó un excedente de energía durante las pruebas (del orden de algunas decenas de vatios), pero su estudio completo y riguroso sigue siendo, según su propia admisión, un trabajo aparte, todavía en curso.
Su publicación científica fue rechazada por varias revistas de revisión por pares clásicas — no por el fondo, sino por falta de afiliación académica (lo que él llama «el efecto Mateo»). Por eso decidió publicarla en acceso abierto, con el protocolo completo, para que cualquier laboratorio, fablab o ingeniero pueda verificarla y reproducirla por sí mismo. Se ha depositado una patente (INPI, con fecha del 9 de julio de 2026) — no sobre el principio físico en sí (que no se puede patentar), sino sobre las aplicaciones concretas del sistema, para evitar que un gran grupo se apropie de la tecnología antes de que la comunidad pueda hacerlo suyo.
«No me corresponde a mí decir de dónde viene el excedente de energía. Constato que existe, lo mido — y no soy el único.»
— Christophe Tétard
¿Quiere entenderlo a fondo?
Para ir más allá de la conferencia, hemos preparado una guía de 16 páginas, «InfiniX para Dummies»: las mismas explicaciones, en lenguaje sencillo, con analogías cotidianas y cero ecuaciones antes del capítulo 10. Y para quienes quieran llegar hasta el protocolo, las fórmulas y las mediciones: la publicación científica completa, en francés e inglés.
¿Y ahora qué?
Tal como se prometió, el evento fue filmado y un vídeo de la revelación se ha enviado individualmente a cada socio. ¿Qué sigue? Ya se han anunciado más publicaciones, junto con un banco de pruebas completo (motor lineal y rotativo). Christophe Tétard lo repite: ya no le toca a él jugar, sino a quien quiera reproducir el experimento y verificarlo por sí mismo.
¿No estuvo con nosotros el 18 de julio? Puede encontrar el anuncio original aquí, y unirse ahora mismo.
Ver también
Para situar esta conferencia dentro de un recorrido más amplio: un testimonio, y un vistazo al resto del trabajo de Christophe Tétard.
Testimonio de un doctor en física
Otras realizaciones de Christophe Tétard
InfiniX no es un caso aislado: Christophe Tétard lleva 22 años trabajando en motores de imanes permanentes y bobinado pulsado. Un vistazo a sus otras realizaciones:
— Christophe Tétard, inventor del motor InfiniX
